Paloma Gómez Borrero: “Llamar progresista a un Papa… es muy difícil”

Gómez Borrero, atendiendo por teléfono a un medio de comunicación de Argentina, segundos después de finalizar la entrevista para LA VOZ DE BARCELONA (foto: LVdB).

Gómez Borrero, atendiendo por teléfono a un medio de comunicación de Argentina, segundos después de finalizar la entrevista para LA VOZ DE BARCELONA (foto: LVdB).

El Papa Francisco cumple este sábado un mes al frente de la Iglesia católica y la periodista Paloma Gómez Borrero publica el libro De Benedicto a Francisco. El cónclave del cambio, obra en la que explica la renuncia de Benedicto XVI y la elección de Francisco I, como máximo responsable del Vaticano.

Gómez Borrero es, probablemente, el periodista español mejor informado de Roma y, sin duda, el que mejores confidentes tiene en la Santa Sede. En un breve encuentro, en Barcelona, atiende a LA VOZ DE BARCELONA solo unas horas después de sus declaraciones en Madrid sobre la enfermedad de Benedicto XVI.

La periodista ha cubierto informativamente cuatro cónclaves y ha seguido en 126 viajes fuera de la Ciudad del Vaticano a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Actualmente, colabora para televisiones de tres países de América, además de para distintos medios de España. Su reconocimiento internacional -ligado íntimamente a su prudencia en las respuestas- es tal que su teléfono no descansa ni cinco minutos.

No puedo empezar sin preguntarle por sus polémicas palabras en la presentación del libro en Madrid, en las que aseguró que Benedicto XVI estaba muy grave.

Bueno, lo han sacado un poco de contexto. Yo he dicho que al Papa [emérito] basta con verle para saber que físicamente no está bien. Tengo la impresión, por algunas noticias, que está enfermo.

¿Algo ligado a su renuncia?

Todo influye, ha sido su deterioro físico… no es que él lo deja porque no puede, o no quiere, sino que piensa que no puede hacer lo que debe, porque el peso es muy grande para sus fuerzas físicas.

¿Cómo cree que se recordará a Benedicto XVI?

Como un grandísimo Papa que ha dejado paso a un Papa Francisco, que es un Papa que en su nombre volverá una Iglesia católica pobre, volverá la Iglesia católica primitiva.

Parecen dos caras totalmente distintas, los dos últimos papas.

Sí. Son distintos. Pero Benedicto XVI tenía un cargo que no era simpático antes de ser Papa, el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, le llamaban el gendarme de la Iglesia católica o el panzer cardenal. Sin embargo, en la cercanía, escuchaba. Y lo que ha hecho: renunciar… ha tenido que ser, para él, durísimo. Sabía qué revolución traía todo esto. Ha tenido mucho valor.

El nuevo Papa Francisco, ¿se parece al protagonista de la película Las sandalias del pescador, por esas salidas y escapadas que cuentan que hace?

Por lo visto se les escapa mucho. El otro día fue a Santa Ana, se quedó en la puerta y al ver que había mucha gente fuera, salió hacia ellos. Creo que es un Papa que tiene sorprendidos y un poco en vilo a los agentes de la gendarmería, encargados de su seguridad. Se baja del coche en las audiencias, se acerca a la gente saltándose el protocolo.

¿Seguirá en Santa Marta o, finalmente, se instalará en la residencia prevista y acomodada para los papas?

Pienso que, al final, no se quedará en Santa Marta. Pero es bueno que esté, ahora, en Santa Marta porque así está muy en contacto con la gente. Celebra la misa a las siete de la mañana, y en esta misa participan desde la mujer de la limpieza a los cocineros, pasando por los monseñores o gente que está invitada en la residencia. Es un momento que le sirve para oír, escuchar, preguntar… está en contacto muy cercano con todo.

Se cumple un mes de la elección de Francisco I, desde fuera del Vaticano parece que este nuevo Papa llevará a cabo una cierta revolución en algunas cosas de la Iglesia católica, sin embargo, no ha hecho cambios en la estructura de la Curia.

No podía hacerlos. Primero, como han hecho siempre los papas, cuando han empezado el pontificado, reafirman en sus cargos a todos los miembros de la Curia. No se puede cambiar de la noche a la mañana. Y sobre todo un Papa que no ha vivido la Curia. Supongo que querrá estudiar y se habrá hecho ideas, pero ponerlas en práctica necesita un tiempo.

Tengo la sensación de que los periodistas siempre dividen a los cardenales en los cónclaves por nacionalidades, italianos, por un lado, estadounidenses, por otro, ¿no sería más adecuado hacerlo por tendencias, conservadores y progresistas, por ejemplo, con todos los reparos?

Es que llamar progresista a alguien en la Iglesia católica… es muy difícil. No van a abrir el sacerdocio a las mujeres. No hay un Papa progresista en este sentido. Ni habrá uno que diga sí al aborto. Es impensable.

Pues entre conservadores y menos conservadores…

Es un momento en el que necesitamos al Papa muy cercano, un Papa que sea, también, muy sencillo, que en un momento de crisis nos dé esperanza y nos dé ejemplo. Los oros, las joyas… hacer alarde de ello rechinaría muchísimo.

¿Es lo que hacía Benedicto XVI?

No, no creo que fuera un hombre al que le gustara llevar una cruz de oro, pero el Papa la llevaba, pues él se la ponía. Francisco I ha dicho no, yo me quedo con mi cruz, tal y como la tengo, y el anillo, si hay que hacerlo de oro, pues no, se hace dorado. Son cosas que no cambian la doctrina, para nada, pero sí cambia la figura de cara a la gente. Estamos en un momento de una crisis tremenda y un momento en el que el mundo está pasando hambre, incluso quien no lo había pasado nunca. Y no puedes ver a un Papa, por ejemplo, en silla gestatoria. Aunque no por esto Pío XII era malo, era otra época.

A su modo de ver, la Iglesia católica ¿está mejor o peor que hace 30 ó 40 años, teniendo en cuenta los casos que se han dado últimamente de pederastia y Vatileaks?

Está mejor. Está remontando. Va a mejor. Es un momento en el que la gente está volviendo mucho más a la Iglesia católica. Este Papa, además, va a acercar la Iglesia católica al pueblo: el cura ha de estar al servicio del fiel. A lo largo de los siglos hay altos y bajos, y creo que ahora se está subiendo. Hay mucha esperanza puesta en el Papa.

Defina con dos palabras los tres últimos papas.

Juan Pablo II fue el Papa que puso a los jóvenes como protagonistas de la historia; Benedicto XVI, a través de sus escritos, nos enseñó el poder de la misericordia y el amor a Dios; y Francisco I, nos lo está poniendo en bandeja.

Acabamos. Como sabe, tanto el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, como el cardenal y arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, están en prórroga, ya tendrían que haberlos jubilado, ¿quiénes son los nombres de sus favoritos para sustituirlos?

Esto lo decide el Papa. Les conozco tanto… y les estimo mucho. Me alegraría mucho que no me preguntaran por nombres, porque me vería en un compromiso ya que yo tendría una rosa de candidatos.

Yo se lo pregunto, siempre hay algún favorito por encima de los demás…

Lo que querría es que, antes de hacer el nombramiento, el Papa conociera a todos los posibles para que nos diera el mejor.

Veo que no quiere decir nombres. ¿Supongo que sí deberían ir en la línea de lo que está propugnando Francisco I?

Más que en la línea, tendría que tenerse en cuenta el bien y la gente de las diócesis.

La Voz de Barcelona

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